14 dic. 2010

Partida/Comienzo


Pasaron algunos minutos antes de tomar la decisión. Se dirigió hacia el señalado rincón, enfundó su arma y dejó la habitación sin cerrar la puerta. Segundos después dejaba el hotel caminando sin volver la mirada.

Al llegar a la primera esquina, alzó la vista y lo que parecía un día soleado, no era tal.

19 nov. 2010


Cierra la cortina - susurra
¿Cómo te veré en la oscuridad? - preguntó.
....
No hubo respuesta
Pues en silencio
ella se marchó.

25 sept. 2010

Domingo


Inspiró con fuerza tratando de recuperar el oxígeno perdido en la pelea y exaló agachando su cabeza. Llévandose las manos a la cara limpió esa mezcla de sudor y sangre que le recorría la frente y las mejillas y que se deslizaba suavemente por el cuello hasta su pecho.


Me miró fríamente. Yo, aún tirada en el suelo, con parte de mi ropa hecha jirones, sin entender absolutamente nada de lo que había sucedido, sentí un frío gélido que recorrió mi cuerpo con violencia y comenzé a tiritar, sentí naúseas y todo comenzó a dar vueltas.


- Estás en shock - dijo sin emoción alguna en su voz...

...

- Necesito un buen trago y un cigarri... - le alcancé a escuchar decir antes de que la puerta de entrada se partiera en trés y cayera estrepitósamente al suelo.


Entraron ordenada y rápidamente y en cosa de segundos la habitación estaba repleta de personas vestidas con uniformes oscuros, botas, máscaras especiales y cascos. Todos fuertemente armados. Uno de ellos levantó una mano abierta y sin dejar de apuntarnos con su arma, gritó con voz segura lo que pareció ser una orden que no entendí. Acto seguido ingresaron otros cinco tipos vestidos con impecables trajes de vestir negros y se acercaron al rincón donde estaba el hombre sentado con su espalda apoyada en la pared, mirando el piso sin expresión. Le hablaron y le consultaron cosas, pero él no respondió. Del mismo modo hablaron entre ellos. Cinco segundos después un hombre alto, delgado y de brazos largos entró seguido de uno más pequeño y rechoncho. Un halo de autoridad los rodeaba y sin temor lo hacían notar. También vestían de manera impoluta. Caminaron hasta donde se encontraba el cadáver de mirada perdida y macabra expresión y lo examinaron detenidamente asintiendo con la cabeza de cuando en vez. Luego, al ver al hombre sentado en el rincón, sonrieron en forma simultánea mostrando sus blanca dentadura. Una mujer joven venía con ellos, vestía un traje de chaqueta gris encima de una bluza blanca de seda, una falda ajustada del mismo color que le llegaba hasta la rodilla y tacones color negro. No me había dado cuenta hasta ese momento que me había vomitado encima. La mujer se me acercó y con una toalla comenzó a limpiar mi rostro. Se sacó su chaqueta gris y me cubrió con ella al ver como aún tiritaba. - Tranquila. Vas a estar bien.- me dijo dulcemente. Pese a que no debía ser más de 10 años mayor que yo; su voz me hizo recordar a mi madre cuando de niña me consolaba al lastimarme o al sentir alguna pena tonta. Recordé a mi hermano. Y comencé a llorar. Ella secó mis lágrimas con un pañuelo blanco - -dijo- Me llamo Verónica, me alegra conocerte al fin.

- Yo igual me llamo Ver... - Y me desmayé.





24 sept. 2010

Seguro


Nada importa
pues no existe futuro.
Nada importa
eso es seguro.

Toda la vida
tratas de probar
lo que eres capaz.
A nadie le importa,
es la verdad.

Mentiras, engaños,
traición y egoismo.
En este mundo sin futuro
nada importa
eso es seguro.

3 sept. 2010

Compañeros...


Pocos quedamos,
y poco queda en el camino.
Les digo no temáis
porque en algún lugar
cuando gire la rueda
a encontrarnos volveremos
y al son de trago dulce
les digo amigos
Brindaremos!.

18 ago. 2010

Nostalgia


Observó a la bella mujer por unos momentos y de inmediato desechó todas las ideas que invadieron su cabeza. Se sirvió un poco del néctar amargo de la negra botella y sin encender el cigarrillo se lo sacó de la boca y lo arrojó lejos. Balbuceó algunas palabras incomprensibles y bebió de un sorbo el tibio contenido del vaso.

Arrastrando los pies caminó por la habitación unos momentos y luego, carraspeando, entró al baño. Era pequeño y barato, pero estaba ordenado y parecía limpio. Reflejado en el espejo, su imagen distaba mucho de los recuerdos que tenía de sí mismo. Sintió pena y náuseas.

Mientras el agua fría recorría su cuerpo serpenteando sobre innumerables cicatrices y heridas recientes, recordó las circunstancias que lo habían llevado a ese lugar y también, cómo los eventos se desencadenaron desde un pasado que ahora parecía tan remoto y absolutamente ajeno. En su mente se develaron imágenes confusas, flashes que lo golpearon como una bola de acero azota el muro de un edificio en demolición. Y el muro cayó. Sintió un peso sobre los hombros y la pena se transformó en lágrimas y las náuseas en vómito y el vómito sanguinolento corrió por el desagüe junto con las pocas energías que le quedaban y con todas las ganas del hombre por seguir en ese lugar. Las lágrimas se ocultaron en el agua y de sus ojos nunca más volvieron a brotar.

Salió del baño y avanzó unos pasos para recoger el cigarrillo desechado momentos antes. Nuevamente se lo puso en la boca y esta vez si lo encendió. Calmadamente aspiró el humo y lo disfrutó cómo si fuera su primera vez. Sabía que la mujer asesinada ya no era su única compañía en aquella habitación.

5 ago. 2010

Sobre mí


Mirar el cielo,
estrellas, viento;
luces en el velo.

Y saber de reojo
que tu amor siento;
¿y por mi?

Querido..
fue un simple antojo.

28 may. 2010

El Navegante

Papá; fui testigo silente cuando maldijiste a la vida, el destino y escupiste en el rostro de tu espejo. Te oí llorar enfurecido en la solitaria oscuridad entre humo y alcohol. Te oí gritar tu odio a Dios y a tí mismo. Estaba ahí, cuando juraste nunca más escuchar esta canción, que fue himno en tu vida y tantas veces la cantaste para hacernos dormir a mi hermano y a mí.
"Nunca más... " dijiste.
Anoche... también la escuché. Junto a tí.
Ahí estaba yo, detrás de tí.
Gracias papito..
¿Qué es lo que me está pasando,
que en la quietud perfecta
todo empieza a temblar?
Se remueven mis caminos,
se hace trizas el retrato
de mi infancia y su calor.

Mi familia y mis amigos
se me ponen frente a frente
solo me hacen pensar..
si al medio de esta tormenta,
nacerán las flores
de un lugar Azul e inmenso.

Justificar mi ausencia,
no es más que pretexto
de vida y aventura
como oración sin leyes
en libertad inquieta
mi rostro se bañaba.

Con el fulgor de las estrellas
que cantan la mañana
bien juntas con mis sueños;
todo estaba allí trenzado
hasta que dí el paso,
hasta que tu amor me dijo:
"¿Y si al cielo lo cambiaras,
por toda la realidad?;
sé que todo sería tan diferente.
Ya que la fé que tu haz puesto
no se juega,
no se tranza,
ni por un solo momento.
Es fogata que corre en tus venas,
es quizás tiempo gastado,
es un sol que llevas dentro
primero y sin segundo,
del amanecer de tu alma".
Si yo fuera navegante,
capitán o simple infante,
de inmediato aceptaré;
Que la tierra siempre lejos,
que la niebla imponderable,
en mis mapas son la sal.
Que tormentas indomables
y mujeres que lloraban
hasta el amanecer.
Fueron por mi amigo, hermano,
su sonrisa amada,
sus ojos de fuego y noche.
Eduardo Gatti "El Navegante"

20 may. 2010

Nameless Motel

- Está hecho. – dijo con voz segura y luego colgó sin esperar respuesta del otro lado de la línea.

Sentado en la cama, el hombre se llevó las manos a la cara aguantando la respiración con intención de ahogarse hasta morir.

El teléfono volvió a sonar sacándolo de su ensueño, pero no contestó. Carente de expresión se quedó observando el negro aparato mientras tocaba y encendía luces por largos 45 segundos.

Pensó.
Recorrió con su mirada el lugar donde había dormido. En el aire se percibía el aroma pesado del mal dormir y peor aún, el de una mala relación sexual. Sobre el velador, a un costado de la botella negra de Jack Daniels casi vacía encontró un cigarrillo. El vaso yacía tirado a un metro de distancia, en el suelo, cerca de su ropa interior estilo boxer, sus zapatos Guante de varios años y del ventilador de pedestal polvoriento que funcionaba en forma permanente emitiendo un zumbido irritante. El vaso curiosamente reflejaba la luz que entraba a esa hora por un espacio de la ventana que la cortina de tela barata no había alcanzado a cubrir. En el haz de luz se apreciaban infinitas partículas de polvo danzando una silenciosa melodía.

Se llevó el cigarrillo a la boca y de forma automática e inconsciente llevó sus manos al pecho desnudo, como buscando un encendedor en los bolsillos. Ante tal reacción, hizo una mueca idiota que casi pareció una sonrisa. No lo fue.

La bella mujer de rubios cabellos acostada a su lado no dormía; llevaba más de 2 horas fallecida. Él la había asesinado.

4 may. 2010

*Vieja y Sabia


*Basada en la canción de Alan Parson's Project "Old and Wise",
Que hermoso tema.



Tan lejos como puedo ver,
hay sombras que se acercan a mí.
Y a aquellos que dejé atrás,
yo quiero que sepan
que siempre compartieron mi pensar
y me siguieron donde fui.

Y,
Oh!
Cuando vieja y sabia sea
las amargas palabras
nada significarán,
y los vientos del otoño soplarán
a través de mí;

Y algún día,
en las nieblas del tiempo
cuando “ellos” pregunten si te conocí
yo voy a sonreír y decir
que más que un amigo
fuiste para mí.

Y de mis ojos,
la tristeza partirá.
Oh,
cuando sea vieja y sabia.

Tan lejos como puedo ver;
las sombras me rodean.
Y aquellos a quienes dejo atrás
quiero que todos sepan
que mis horas más oscuras compartieron.
Los extrañaré donde voy.

Y,
Oh!
Cuando vieja y sabia sea
esas duras palabras
que lanzaron y me golpearon,
como los vientos del otoño soplarán
a través de mí.
Y algún día,
en las nieblas del tiempo
cuando “ellos” te pregunten...
recuerda que al menos,
tu amiga fui.

Y la cortina al final
sobre mis ojos caerá.

23 abr. 2010

La Bestia

- Me das asco - dijo con voz áspera, mostrando sus dientes como si fuera un animal salvaje cegado por su instinto, el instinto de matar. En sus ojos vidriosos no se veía nada sino el negro vacío de la oscuridad, que lo dominaba como a un títere sin voluntad. Sangraba profusamente de la herida en su cabeza, tanto que su cara estaba empapada con sangre. Parecía no importarle. El individuo-presa hizo un último esfuerzo por tratar de librarse de las garras de su captor, moviendo su cuerpo con ímpetu y agitando sus piernas. Pero fue en vano. Sólo consiguió emitir un gruñido incomprensible antes de que la vida se le escapara entre los dedos de su cazador, quien le presionaba el cuello con sus manos como dos tenazas de hierro de fuerza descomunal. Lo mantuvo contra el piso algunos momentos, observándolo morir lentamente. En ese instante, me percaté de que el vacío de sus ojos brillaba y tuve la sensación de que lo estaba disfrutando.

Soltó el cuello de su víctima y la cabeza igual que la de un muñeco de madera golpeó el piso emitiendo un sonido hueco. La mirada sin vida del individuo estaba fija en la eternidad de la nada y en su rostro se estampó una mueca de horror y risa. Una imagen que nunca podré olvidar y que aún en pesadillas, me persigue.

12 abr. 2010

INVIERNO

Una fila de niños vestidos con harapos, ninguno mayor de diez años de edad, se dirigía a la penumbra de lo desconocido. Caminaban sin ánimos, extenuados después de nueve horas de marcha. Fueron llevados hasta ese lugar en grandes camiones negros conducidos por militares de uniformes oscuros, fuertemente armados. Arrancados de los sucios y demolidos callejones de las grandes ciudades, o bajo los puentes donde vivían refugiados de la macabra realidad de la guerra, ahora eran prisioneros culpables del crimen de ser huérfanos. En la fila se contaban más de trescientos. Todos de sexo masculino. El frío calaba sus pequeños huesos. La nieve y el barro hacían de sus pasos lentos y pesados. Los que caían eran levantados a golpes por los escoltas y los que no podían continuar, no importaba cuanto llorasen, ni alzaren sus manos a los adultos suplicando piedad y auxilio; sencillamente eran entregados a su propia suerte en medio de la nada. Suerte que significaba morir devorado por los lobos, que seguían atentamente la infortunada marcha, en espera de alguna presa que se rezagase; o morir congelado ante la inclemencia de las condiciones climáticas. La munición no se malgastaba en ejecutar a los más desvalidos, ya que estaba reservada sólo para el enemigo.

Seguían pasando las horas y la caminata se prolongaba por lo que parecía ser una eternidad. Por las cabecitas de los pequeños no se cruzaba ningún otro pensamiento que no estuviera relacionado con un plato de comida caliente. Los recuerdos de camas tibias y días felices parecían tan distantes como los rozados días de la primavera. Primavera que los había abandonado cruelmente en el albor de sus vidas, dejando que las nubes negras del invierno taparan por completo el sol de la niñez. Caminaban en lo profundo de la noche por el sendero que atravesaba el bosque de colosales pinos… Tan altos y frondosos que no dejaban ver el cielo.

30 mar. 2010

Ángeles sobre el Piano


- ¡Dímelo! – le grité sin la verdadera intención de hacerlo. – Necesito saber – dije ya con la garganta apretada conteniendo las lágrimas. Se mantuvo en silencio por varios segundos. Ausente. Sin tomar aire, comenzó a hablar.


"...No recuerdo donde estaba. Pero estaba sentado en una mesa pequeña, adornada por una vela apagada. Había otras personas, parejas, en otras mesas con velas encendidas. Compartían, bebían y reían. Vivían. Parecían Felices. No sabía que hacía en ese lugar, ni como había llegado. Encendí un cigarrillo. Frente a mi había un vaso con lo que supuse era whisky y un par de hielos flotando en la superficie. Lo bebí de un trago. No pensaba en nada. Estaba esta mujer, 40 años aprox., de cabello rubio, labios delgados, bastante atractiva. Era un lugar pequeño. Estaba en ese ínfimo escenario tocando un piano electrónico. De pie junto a ella, una mujer más joven de rasgos orientales tocaba el violín, acompañándola. No escuchaba la música, las veía interpretar lo que parecía una pieza delicada y melancólica, una pieza de belleza pocas veces escuchada. Y no podía sentirla. Estaba sordo. Sólo percibía el movimiento de sus manos, la expresión en sus rostros, el latir de su corazón, las venas en su frente. Música de ángeles... de ángeles que volaban sobre el piano, por todo el escenario.
Traté de encender la vela... no pude hacerlo.
El tipo que se sentó junto a mí olía a mierda.. a mierda y azufre. No quise mirarlo. El tampoco tenía intenciones que así fuera. Sólo depositó un sobre frente a mis ojos y se levantó. Las fosas nasales me ardían por el olor. Dentro del sobre, lo usual. Indicaciones. Fotos. Fotos de un ángel. Algo sucedió, era distinta, algo había en ella. Algo que no podría describir. Guardé el sobre y los papeles en el bolsillo de mi chaqueta, pedí la cuenta. Ya estaba pagada. Me paré de la mesa y salí al frio de la noche... los ángeles aún volaban sobre el piano, pero volaban muy lejos de mí..."


- Traté de ver su rostro al pronunciar esas palabras, pero la oscuridad había velado sus facciones.

26 mar. 2010

Sol de Domingo

- Estás en shock - dijo finalmente con voz neutra luego de observarme por un rato. No había emoción alguna en su tono de voz, como si estuviera recitando un artículo de memoria para un examen oral en una sala sin audiencia. – Trata de calmarte o te vas a desmayar. –

Desvió su mirada hacia el ventanal que da al balcón, cuyos vidrios quebrados estaban repartidos como astillas por toda la habitación. El sol de domingo ya había empezado a salir y se alzaba desafiante en el cielo oscurecido del invierno. Durante la noche había llovido y la ciudad húmeda poco a poco despertaba expeliendo aromas de amanecer que se colaban por los ventanales destrozados de la habitación junto con el cantar de algunos pájaros. Se movió de su posición y se sentó en un rincón apoyando su espalda contra la pared con sus rodillas flectadas contra el pecho. Abrazó sus piernas y escondió su cabeza que aún sangraba.

- Necesito un trago y un cigarri... - le alcancé a escuchar antes de que la puerta de entrada se partiera en tres y cayera estrepitosamente al suelo, levantando una gruesa nube de polvo.

3 mar. 2010

Catástrofe


Sólo un par de líneas
y temer lo peor ya pasó
en que la tierra se abrió
y toda esperanza se tragó.

La noche se iluminó
y nos cegó la oscuridad
cuando el mar rugió
y con la luna de testigo
muchas vidas se comió.

Cual fiera y enemigo
la naturaleza con sus garras
no demuestra piedad
cuando el hombre construye
casa, pueblo o ciudad.

Más, la fe humana
no importa si está hecho trizas
hijo del fuego y el dolor
se ha de levantar
desde el fondo de las cenizas.

A todas las víctimas del trágico terremoto y maremoto que devastó varias ciudades de mi Chile. Por mi parte, estoy bien, al igual que mi familia. Besitos y pronto estaré de vuelta con ánimos renovados. ¡Arriba Chile!.

La Veru.

1 feb. 2010

Adiós a los niños


Adiós a los niños,
pues hombres no son.
En tierras lejanas
avalando mentiras
contadas por verdad,
por dioses de otros
en guerras ajenas
ellos morirán.

"Orgullo de su padre";
ufanos sin razón,
ahoguen sus lágrimas
cantando les dirán,
en el umbral del corazón.

Madre;
blanco pañuelo al viento
negro de hijos huérfano,
despide a tus niños
pues hombres no son;
que en guerras ajenas
ellos morirán,
defendiendo mentiras
contadas por verdad.

30 ene. 2010

Chat


-Buenas noches querida…
-¿Quién es usted, señor?
-El Diablo.
-¿Hice algo malo?
-Oh no, querida, todo lo contrario.
-¿Por qué estamos aquí entonces?
-Digamos que, tenía ganas de verte.
-No tengo tiempo para atenderle señor.
-Tiempo?, no importa, tengo todo el tiempo del mundo para esperar por tí.
-¿Qué quiere usted de mí, Sr. Diablo?.
-No, por favor, tanta formalidad me incomoda.
-Que quiere de mí, le repito.
-Nada que uses ni que vayas a echar de menos.
-¿Mi alma?
-Ja!, deformación propia de la televisión.
-No entiendo.
-Tu alma, Verónica, es mía desde antes que fuera tuya.
-Entonces...
-No te asustes, vengo a reclamar algo que estás regalando y que no es correspondido.

21 ene. 2010

Navegar


He de caminar descalza
por sendas de espinas,
recogiendo los frutos
de esta maldita relación.

En vela por tu cuerpo,
navego sin timón
por cielos turbios,
sorteando estrellas
de penas oscuras.

Por sendas de espinas
en el corazón,
estigma de pena
fuego, miedo y amor.

6 ene. 2010

Soldado


Y...
la vida se le escapó
durmiendo en los laureles.
Oh!, añoranza de glorias,
saciado con putas
cenando en los burdeles.

Otrora...
Sintió el miedo,
espada en mano
de mármol silente
e incólume en el ruedo.

Muerte...
Pútrida y maloliente
cuelga de su pecho
medallas y fantasmas
de quienes no duermen
hoy en su lecho.

Y...
la vida se le escapó
cantando por la esquina,
cargada con lágrimas, cenizas
y furcias hasta la corona.
Cae la cortina.